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    Música, el lenguaje del corazón

    Una de las mayores fuentes de placer en la vida es también una manera de viajar en el tiempo, de estimular el cerebro y de conectar con otros seres humanos: la música, esa eterna, incondicional y siempre fiel compañera del camino.

    Sin proponérselo, Marty McFly ha hecho un viaje en el tiempo. En un tronar de dedos, ha regresado treinta años y aparecido en 1955, la época en que sus padres se conocieron. Pero hay un problema: también sin querer ha provocado algunos inconvenientes y se ha visto obligado a intervenir para hacer que ellos se conozcan y evitar la paradoja del abuelo, ¡que pondría en riesgo su nacimiento y el de sus hermanos!

    Con el fin de hacer que sus padres se enamoren, Marty se infiltra como guitarrista en la banda que ameniza el “Baile del encanto bajo el océano”. Después de que sus padres se besan mientras bailan enamorados una dulce melodía, y habiendo salvado a su familia, Marty lidera la banda y toca “Johnny B. Goode”, una canción venida del futuro (esta no se estrenaría sino hasta 1958). Así, sin imaginárselo, Marty enamora a sus padres y funda el rock and roll.

    Quien haya visto Back to the Future (1985) habrá reconocido el relato. En la vida real, la paradoja del abuelo ha servido como argumento contra la posibilidad de viajar en el tiempo. Válido o no, el hecho es que hasta ahora no hay registro de que alguien haya podido hacerlo… a menos, claro, que haya sido a través de la misma poderosa herramienta que usa Marty en su viaje: la música.

    Si alguna vez te has preguntado cómo una canción puede traerte recuerdos tan vívidos como para transportarte a otra época, vale la pena que conozcas la investigación que Petr Janata, profesor de Psicología en el Centro para la Mente y el Cerebro de la Universidad de California en Davis, realizó con estudiantes. Janata descubrió que en una zona del cerebro, relacionada con la recuperación de recuerdos, las neuronas hacen conexiones entre la memoria, nuestras emociones y melodías que nos resultan familiares.

    Tan relevantes son estos hallazgos que, entre muchas otras cosas, han contribuido a entender por qué la música puede tener tanto impacto en pacientes con Alzheimer.

    Hasta ahora no hay registro de que alguien haya podido viajar en el tiempo, a menos, claro, que haya sido por medio de la música

    ¡La música es vida!

    Tal vez no sepas quién fue Marta González, pero seguro has visto el video que protagoniza y ha dado la vuelta al mundo (y si no, aquí te lo dejamos). En él, González, una paciente con Alzheimer en silla de ruedas que había sido primera bailarina del ballet de Nueva York en su juventud (1967), escucha El lago de los cisnes y empieza a mover las manos y el torso, como si ejecutara de nuevo la coreografía frente a un auditorio, desafiando todo pronóstico respecto a su cuadro de padecimiento y discapacidades.

    Aunque la enfermedad ha arrasado con casi todos los recuerdos de Marta, la música tiene tal impacto en su cerebro que la hace conectar con su pasado y le permite recordar los movimientos pertinentes.

    Lucía Amoruso, psicóloga e investigadora de la Universidad de Buenos Aires, especialista en aspectos del comportamiento y la música, ha explicado para BBC Mundo que “La música tiene la doble capacidad de crear recuerdos y recuperar recuerdos dentro del cerebro humano. Y cuando las personas sufren de demencia senil o de Alzheimer, en muchos casos es la única llave que les queda para abrir esos recuerdos”.

    La música tiene la doble capacidad de crear recuerdos y recuperar recuerdos dentro del cerebro humano

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    Una inagotable fuente de placer

    Además de potenciar la memoria, la música, por su influjo en la corteza cerebral, contribuye al desarrollo cognitivo –dado que favorece la generación de nuevas neuronas–, mejora la capacidad de atención y estimula la creatividad. También se ha encontrado que quienes aprenden a tocar un instrumento tienden a mejorar sus habilidades psicomotrices y ven beneficios en su estado de ánimo.

    Hoy sabemos que, en general, la música es una de las mayores fuentes de placer en la vida. “Produce un tipo de placer sin el que la naturaleza humana no puede vivir”, llegó a decir Confucio. Al igual que el sexo y las drogas, la música provoca la secreción de dopamina, un neurotransmisor que causa la sensación de placer.

    Para el neurocientífico Robert Zatorre, cofundador del laboratorio de investigación Brain, music and sound (BRAMS), en Canadá, y una de las personas más documentadas sobre la manera en que el cerebro procesa la música y produce emociones, la música tiene muchas y muy valiosas funciones en el ser humano.

    Entre las principales, destaca la de ser un cohesionador social (“A través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo”) y la de vincular emotivamente a un bebé con su madre (“La música modula el estado de ánimo de un bebé, ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías”).

    Gracias a estas investigaciones, la humanidad está cada vez más cerca de entender por qué estímulos abstractos y amplificadores de emociones como la música, y el arte en general, nos producen tanto placer, aun sin parecer necesarios para la supervivencia.

    La música provoca la secreción de dopamina, un neurotransmisor que causa la sensación de placer

    De corazón a corazón

    “La música debe ir de corazón a corazón”, decía Ludwig van Beethoven. Danuta Glowacka Pitet, violinista en la Orquesta Massy de Poitiers, en Francia, lo cita en su artículo “La música y su interpretación como vehículo de expresión y comunicación”, publicado en Comunicar, revista especializada en temas de comunicación. Y agrega: “Él (Beethoven) descubría y comprendía a sus semejantes a través de sus propias emociones, así como nosotros mismos nos reconocemos en él”.

    Danuta cita también a Federico Nietzsche, quien entendía la música como un proceso a través del cual un alma se comunica con otra. Y a Jean-Philippe Rameau, quien decía: “La verdadera música es el lenguaje del corazón”.

    Pero no es necesario ser compositor ni filósofo para coincidir con la idea esencial de estos testimonios: ¿cómo no estar de acuerdo con que la música tiene el poder de conectarnos íntimamente con otros seres humanos?

    Tal vez piensas que la música que tú amas es mejor que la que otros escuchan, o que la de tu época, sea cual sea, era más armoniosa que la que escuchan los jóvenes hoy (tus alumnos, hijos, nietos, vecinos de menor edad). Opiniones aparte, ¿has pensado que puede ser un vehículo extraordinario para conocer mejor las emociones de los demás, acercarnos y reforzar nuestros vínculos? Además, conocer música nueva nos permite impulsar nuestras neuronas y fortalecer nuestras mentes, ¡como lo haríamos al interesarnos en cualquier otro gusto de los demás!

    Quizás nunca llegue el día en que el ser humano pueda viajar en el tiempo, como hizo Marty McFly, pero también tal vez no haya nada lamentable en ello: si contamos con la música, tenemos un boleto sin costo para viajar de una época a otra, despertar los más vívidos recuerdos y regalarnos las más entrañables emociones (y placeres).

     

    FUENTES

    1.- La música despierta nuestros recuerdos  - Royal School of usic

    2.- Cómo explica la ciencia que haya canciones que no olvidamos jamás- BBC

    3.- Siete cosas que no sabías sobre los efectos de la música - Muy Interesante

    4.- La música y su interpretación como
    vehículo de expresión y comunicación - Danuta Clowaka

    5- ¿Qué le hace la música a nuestro cerebro? - El País

    6- 8 beneficios de la música en el aprendizaje - Aulaplaneta

    7- Marta Cinta su vida en película - El Español

    8- Todo el cerebro está dedicado a la música - Sinc