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    Meditar, una apuesta por la salud integral

    Que cada vez exista más información sobre los beneficios de esta práctica ancestral ha sido un factor determinante para que sume cada vez más adeptos. Si hasta ahora no has considerado ser parte de esta tendencia, sigue leyendo y descubre las múltiples razones por las que convendría incorporarla como un nuevo hábito en tu vida.

    Saber que la mente alcanza su mayor potencial alrededor de los 22 años tal vez no te cause ninguna sorpresa, pero, ¿qué pensarías si alguien te dijera que el deterioro inicia alrededor de los 27? ¿Hubieras podido imaginar que dicho momento llegara tan temprano?

    A esta conclusión llegó un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Virgina, tras realizar una investigación con 2 000 hombres y mujeres, que se extendió por siete años. Publicado en la revista académica Neurobiology Of Ageing, el estudio arrojó también que existen otras habilidades, basadas en el conocimiento acumulativo, que continúan desarrollándose hasta los 60 años. 

    Pero, regresando al inicio… descubrir que nuestras capacidades cognitivas empiezan a deteriorarse antes de los 30 no parece algo que debamos ignorar. ¿Hay algo que podamos hacer para detener este proceso? ¡Por supuesto! Aunque no se puede frenar del todo, sí es posible disminuir el ritmo de avance.

    Múltiples estudios han revelado que una de las medidas más eficaces contra el envejecimiento cerebral es ejercitar nuestra mente. Entre más retos mentales nos pongamos, mejor podremos preservar nuestra capacidad intelectual. Como ya hemos dicho antes en este Blog, tocar un instrumento, ir al teatro, leer (o mejor aún: asistir a grupos de lectura virtuales, presenciales o híbridos), jugar, hacer manualidades y el ejercicio físico son solo algunas de las opciones que tenemos para mantener activo (y vigoroso) el cerebro. 

    Ahora toca enfocarnos en otra práctica que no solo funciona para ralentizar el declive mental, sino que trae consigo muchos otros beneficios. Nos referimos a la meditación.

    Descubrir que nuestras capacidades cognitivas empiezan a deteriorarse antes de los 30 no parece algo que debamos ignorar

    Meditando para la paz

    “Si enseñáramos a meditar a cada niño de 8 años, se acabaría la violencia del mundo en una sola generación”, dijo alguna vez el Dalai Lama. ¿Por qué habrá afirmado esto el máximo líder espiritual del Tíbet?

    Meditación es una palabra con varios significados, según el contexto en que se utilice. Para Tiffany Field, psicóloga de la Universidad de Miami, se trata de “una práctica de autocontrol destinada a regular el cuerpo y la mente para llevarlos hacia un estado de profunda relajación”. Por esta razón, agrega, “es capaz de provocar estados alterados de consciencia”.

    En exclusiva para el Blog EXATEC, la psicoterapeuta Elba Quintanilla va un poco más allá al hablarnos sobre los beneficios de meditar: “Es una herramienta práctica y económica para manejar el estrés y aumentar la capacidad de atención”, dice. Además, señala que el efecto de relajación tiene un impacto favorable en el sistema inmune y puede conducir a un mayor autoconocimiento de patrones mentales y emocionales. 

    Por si fuera poco, “está demostrado que su práctica constante y a largo plazo modifica el cerebro y regula la activación de la amígdala –la zona del cerebro que regula el miedo–, disminuyendo así la reactividad emocional”.

    Ahora entendemos la propuesta del Dalai Lama: reducir nuestros niveles de estrés, aumentar nuestra capacidad para gestionar el miedo y tener, en general, un mejor manejo de nuestras emociones parece una buena combinación de ingredientes para convertirnos en seres más plenos y, por ende, pacíficos.

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    Algo más a favor de la meditación: un estudio realizado por investigadores de la Universidad Thomas Jefferson y de la Fundación para la Investigación y la Prevención del Alzheimer, en Estados Unidos, arrojó evidencias sobre cómo esta práctica ayuda a reducir las consecuencias del deterioro cognitivo causado por la edad.

    Entre otras cosas, los especialistas encontraron que meditar habitualmente aumenta el volumen de materia gris (donde hasta ahora se sabe que se concentran los recuerdos y las capacidades cognitivas en potencia), con lo que frena la pérdida de la memoria, mejora el estado de ánimo y reduce el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas, como alzhéimer o parkinson.

    “Si enseñáramos a meditar a cada niño de 8 años, se acabaría la violencia del mundo en una sola generación”

    Quiero meditar, ¿por dónde empiezo?

    Seguramente esta no es la primera vez que lees (o escuchas) algo sobre lo que significa meditar y sus beneficios, pero es probable que hasta ahora la hayas considerado como algo que poco o nada tiene que ver contigo, lo cual podría ser poco beneficioso para ti.

    En realidad, todos podemos llevar a cabo esta práctica, sin que tenga mayor importancia qué tantas habilidades iniciales tengamos. ¿Qué necesitas para empezar? Solo voluntad para querer hacerlo y liberar cinco minutos de tu agenda al día; ese breve momento es suficiente para dar el primer paso hacia la formación de un nuevo hábito que te puede dar mucho bienestar.

    Ojo: si padeces o has padecido epilepsia, ataques de pánico, estrés postraumático o esquizofrenia, Elba Quintanilla tiene dos sugerencias para ti: consultar al médico antes de iniciar prácticas y siempre hacerlo con compañía.

    Para los principiantes, la recomendación es empezar “con meditaciones sencillas y de corta duración, que pueden incluir ejercicios de respiración o relajación muscular. Estas son un par de buenas opciones en YouTube y Spotify”. 

    También puedes explorar lo que ofrecen Calm y Headspace, dos de las aplicaciones más populares en el género, o buscar en internet alguna organización que ofrezca este tipo de prácticas en grupo, ya sea de manera presencial o en línea. Si te decides por esta última opción, lo aconsejable sería que tomes una clase muestra aquí y allá, para que hagas una comparación entre ellas y puedas elegir la que más te agrade.

    Como ves, opciones para dar esos primeros pasos hay muchas. Lo importante es que te decidas y hagas la prueba, sabiendo que se trata de una práctica que ofrece muchos beneficios para tu salud y bienestar.

     

    FUENTES

    1.- Cómo aprender a meditar - Mindfulness

    2.- ¿Qué es la meditación y para qué sirve? - Instituto Salamanca

    3.- Estudio evidencia que la meditación  puede aumentar su reserva cognitiva - Psiquiatria.com

    4.- Ejercicios para potenciar la agilidad mental de las personas mayores - MAPFRE

    5.- La meditación reduce el envejecimiento cerebral - Tendcencias